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Vicente Segura Cerdá, Vicepresidente Federación Española de la Piedra Natural (FDP)

El objetivo de una Evaluación de Impacto Ambiental (E.I.A.) es diagnosticar y predecir la evolución del medio, constituyéndose en una variable inicial a contemplar desde la primera fase de toma de decisiones sobre una actuación con posibilidades de ejecución. A través de sus programas de trabajo, diferentes organismos internacionales han reconocido que las Evaluaciones de Impacto Ambiental son el instrumento más adecuado para la preservación de los recursos naturales y la defensa del medio ambiente.

En consecuencia, se trata de herramientas de gestión para la implantación de políticas medioambientales. Sin embargo es preciso entenderlas como un proceso abierto y no como una carga jurídica a añadir a los trámites burocráticos, como en 1.988 ya señaló el Profesor Norman Lee en respuesta a la forma de aparecer estos estudios en la Directiva 85/377/CEE. La evaluación de impacto ambiental debe tener una visión del hecho total que se intenta diagnosticar, y por ello es preciso que sea llevada a cabo por equipos multidisciplinares. Podríamos representarla gráficamente por un polígono de cinco lados, cuya base sería la Naturaleza. Junto a ella, aspectos de importancia capital como son la Cultura, la Historia, la Sociedad y la Economía. Cualquier evaluación que ignore o descuide alguna de estas facetas resultará una evaluación sesgada, y por lo tanto no tendrá en cuenta los intereses generales.

El equipo que haya de evaluar el Impacto Ambiental de las canteras de piedra natural se ha de esforzar en realizar un balance previo, que es necesario para conseguir que la E.I.A. resulte una herramienta útil y justa. Es importante hacer notar que los aspectos culturales e históricos deben ser tenidos en cuenta por la importancia que tiene el trabajo y el uso de la piedra. Los mármoles, las pizarras y los granitos han sido, a través de nuestra historia, el medio de expresión y el vehículo de transmisión tanto de un devenir de siglos como de una vasta y singular cultura. Por lo tanto, debemos valorar no sólo la nobleza y dignidad de la materia, sino también el meritorio y magistral trabajo que unas generaciones tras otras han realizado con las piedras, extrayéndolas, tallándolas, esculpiéndolas, construyendo y embelleciendo con ellas.

La conservación y la rehabilitación de nuestros monumentos históricos ya constituirían suficiente motivo para valorar de manera importante estos aspectos. Pero no nos podemos quedar en el puro conservacionismo, ya que estamos hablando de la Piedra Natural.

El hombre primitivo tomó la piedra como primer material y primera herramienta, que alcanzó ser símbolo tanto de eternidad como de singularidad. Así pues, desde los orígenes de la humanidad ha habido una estrecha y oscura relación entre la Piedra y el Hombre, de la que no siempre estamos conscientes. Con la piedra, en todas las edades y culturas, se han conmemorado leyes y victorias, se han levantado monumentos a héroes, se han edificado murallas y fortalezas, se han construido templos y palacios ... Podemos afirmar que la carga simbólica y emocional de la piedra está presente en el inconsciente colectivo. La piedra natural ha asumido perfectamente estos roles ya que envejece con nobleza y dignidad, en contraste con otros materiales de talante presuntamente más progresista, que cuando envejecen se convierten en chatarra. Hemos de tener conciencia, por lo tanto, de que estos valores son de plena vigencia y se proyectan hacia el futuro de la humanidad, de forma que ignorarlos o pensar que son cosa del pasado sería una grave irresponsabilidad.

Hay dos aspectos tan importantes como los anteriores. Uno de ellos es el referido al medio social en que nos encontramos, sobre el que el trabajo de la piedra natural influye de forma muy positiva. Las múltiples actividades derivadas de la extracción, la elaboración, la talla, la colocación, la conservación, etc. son origen de nobles y antiguas profesiones que un país culto no puede ni debe perder, así como abundante semillero de nuevos puestos de trabajo. Y engarzada con todo ello está la economía que una nación bien organizada y administrada ha de tener muy en cuenta. Algo que, aunque obvio, se olvida con frecuencia cuando se elabora una E.I.A.

Nuestro país es un vasto territorio de gran riqueza lapídea. Las reservas evaluadas de rocas ornamentales en calizas, mármoles, pizarras y granitos son de tal naturaleza y abundancia, que la enorme diferencia de producción entre Italia, que nos precede, y nosotros es injustificable por la vía de los recursos disponibles. El aprovechamiento racional de estos recursos es un deber económico de nuestra sociedad y de nuestra Administración, y al menos así es en el plano teórico de las leyes, cuando se califican como recursos de interés preferente.

La extracción en las canteras de rocas ornamentales se lleva a cabo por banqueo escalonado, con técnicas básicas de perforación y corte. Para ello se emplean herramientas de acción mecánica, basadas principalmente en el uso del diamante como abrasivo y el agua como lubrificante. Es decir, se trata de procesos físicos simples que no dan lugar a emisiones ni acumulaciones o vertidos peligrosos. El empleo de explosivos es muy secundario y tiende a desaparecer en las modernas explotaciones.

Los trabajos tienden a profundizar en los macizos rocosos y en consecuencia las canteras se localizan y alcanzan extensiones muy limitadas. Los subproductos son piedra fragmentada, procedente de las masas no aprovechables para la confección de bloques, y tierra vegetal. La mampostería o piedra en rama es susceptible de ser aprovechada, como de hecho ya ocurre en muchas canteras, para la trituración y obtención de áridos de gran calidad. En aplicación de los planes preceptivos de restauración, para los que las empresas están obligadas a constituir garantías de ejecución, la tierra vegetal servirá para las labores de remodelación y vegetación de los frentes agotados.

Teniendo en cuenta lo expuesto, las característica específicas de la canteras de rocas ornamentales - tan dispares de otras actividades mineras -, la gran importancia de los recursos existentes y la capacidad de creación de puestos de trabajo que tienen estas actividades, podríamos colegir que el único aspecto a considerar, en el estudio de una E.I.A., es el del impacto visual de las explotaciones.

Ahora bien , la calificación de este impacto es algo subjetivo, ya que cuando se trata de actuaciones históricas nos llegamos a sentir orgullosos de ellas y las declaramos patrimonio histórico y cultural (Las Médulas de León, canteras de Carrara en Italia, etc.) o, en el caso de otras actividades industriales convencionales, se acepta fácilmente la visión de los centros de trabajo, aunque constituyan grandes aglomeraciones industriales con la consiguiente afectación de su entorno.

Así pues es necesaria una visión más objetiva del pretendido impacto visual de las canteras, pues la balanza en la que se haya ido colocando todo cuanto se desprende de un contraste ecuánime de disciplinas sobre la acción pretendida, nos arrojará como resultado el de un impacto perfectamente asumible que además está condicionado a una rehabilitación posterior.

La piedra natural en España está en un momento que, al menos, podríamos calificar de sorprendente. Se han creado muchos miles de puestos de trabajo con vocación de estables, pues se han entretejido fuertemente en los estamentos sociales. Y para ello se ha actuado en zonas rurales de bajo desarrollo, donde generalmente aparecen los yacimientos de rocas ornamentales. El sector ha crecido de forma notable. Las exportaciones, que cubren cuatro veces las importaciones, superaron en 1.998 la cifra de 107 mil millones de pesetas. Las empresas, en su amplia mayoría pequeñas y medianas de tipo familiar, están tratando de superar las limitaciones propias de su tamaño. El asociacionismo es una muestra de su afán, del que la máxima expresión es la Federación Española de la Piedra Natural, que aglutina a quince asociaciones regionales o sectoriales. Pero el mayor esfuerzo se ha realizado en su propia estructura, con cuantiosísimas inversiones, adoptando las más modernas tecnologías. Los empresarios de la piedra, cuya actividad tiene una indudable carga vocacional, no han dudado en arriesgar sus patrimonios en pro de un futuro posible y digno de acometerse.

Y en este punto podríamos preguntarnos: ¿Cómo ve el empresario de la piedra natural las actuaciones medioambientales que se llevan a cabo? La respuesta está implícita en estas reflexiones que en tantas ocasiones nos hemos hecho los que estamos inmersos en este ámbito.

Vemos claramente positivo el diseño de actuaciones integradas para la protección medioambiental, ya que la biodiversidad ha de prevalecer sobre el establecimiento de islas de protección, como ocurre con frecuencia cuando se quiere prohibir una cantera invocando acciones de protección tan puntuales que más bien parecen una excusa para aplicar un criterio negativo y maximalista.

Estamos plenamente de acuerdo con la protección medioambiental que conjuga el fomento de las actividades , el equilibrio territorial al que tanto puede contribuir la extracción de rocas ornamentales, con la consiguiente fijación de la población. Y lo estamos con el fomento de una eco-cultura, es decir la ecología incluida como componente de una visión global y necesaria en cada disciplina.

Y percibimos como negativo el dogmatismo y la visión parcial de las normas de la Administración en materias tan complejas y de tantas variables. Vemos negativa la ecología a ultranza, aislada y absoluta, al margen del hombre, que alcanza un eco desmedido en los estamentos políticos y goza de una prioridad en los medios de información, lo que en ocasiones conduce a una verdadera contaminación informativa.

Debemos estar conscientes de que el freno al desarrollo socioeconómico que originan estos aspectos negativos tan frecuentes, ocasiona daños irreversibles sobre la estructura y complejidad de un sector cuya existencia ha quedado sobradamente justificada y cuyo desarrollo es claramente necesario.

El futuro de la piedra natural en España está avalado por su historia y su cultura, bien cimentado por la riqueza de nuestro suelo y por el desarrollo e inversiones efectuadas por las empresas del sector. Ahora bien, todo ello puede comprometerse seriamente si se veta arbitrariamente la renovación de las fuentes de materia prima. La preceptiva Evaluación de Impacto Ambiental es el instrumento clave. Los equipos que han de realizarla y quienes los organizan y sustentan tienen la palabra.


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