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Jorge Franz

Debo comunicar a los lectores de LITOS que he estado algunos meses fuera de estas páginas debido a dos pleitos legales que se han lanzado contra mí, uno de parte de la Asociación Mundial de Productores de Cacahuetes y otro por parte de la Asociación de Líneas Aéreas. Aquellos de ustedes que hayan leído mis anteriores artículos sabrán qué es lo que ha motivado estos pleitos. El hecho de que mis comentarios no eran más que la verdad y toda la verdad, no frenó a los departamentos legales de esas asociaciones a la hora de perseguirme por lo que ellos llamaron libelos y distorsión de la realidad.

La parte de distorsión de la realidad fue la que más me gustó, porque es verdad que hoy en día cuando vuelo, me siento muy lejos de la realidad, en una especie de limbo, que mi mente trata de negar. Debe de ser una defensa de mi mente para no volverme loco.

Hablando sobre este asunto, mi abogado, que es gallego y está relacionado con la industria del granito, sugirió que debería alegar locura en mi defensa, y lo probó ante el juez presentado mucha documentación que demostraba sin ninguna duda que yo había trabajado como jefe de exportación en la industria del granito y de la piedra durante muchos años. Esto fue suficiente para que el juez me dejara libre.

Viendo que puedo salvarme de los pleitos con tanta facilidad, decidí que podría ir contra otra industria, y me di cuenta de que he pasado muchas de las noches de mi vida en hoteles. No menos de un total de tres años he pasado en uno u otro hotel. Un cierto número de noches adicionales no soy capaz de recordar dónde las he pasado, pero esa es otra historia.

El haber estado en tantos hoteles te permite realmente conocer las principales diferencias conceptuales que cada país o región tiene del negocio hotelero. Aquellos de ustedes que hayan estado en Estados Unidos o Canadá saben que todos sus hoteles son muy parecidos. El precio básicamente está relacionado con el tamaño, cuando más se paga, mayor es la habitación, la cama y la televisión y, por supuesto, el propio hotel. Podrá ver la mayoría de las películas recién estrenadas, pero las películas porno será malas o incluso no habrá. Y no olvidemos que el aire acondicionado habrá estado conectado desde al menos tres días antes de su llegada, la temperatura será de 2 grados bajo cero aunque estemos en medio del invierno en Minneapolis.

En América no habrá un mini-bar en su habitación, aparentemente porque los clientes americanos parecen creer que todas esas botellitas son souvenirs y, por lo tanto, son gratis, y tienden a llevarse todas. Como no es necesario pedir la cuenta al dejar el hotel porque ya se ha pagado con tarjeta de crédito, es difícil cobrar el importe de las botellas. Así que en lugar de mini-bar, para comodidad del cliente hay máquinas de refrescos y hielo a dos a o tres kilómetros de la habitación.

Un problema típico es cuando consideras que no hay un alma visible en el largo y desierto pasillo, a las once de la noche, y piensas que no hay problema en dirigirse hacia la máquina en ropa interior. En cuanto lo haces, catorce puertas son abiertas a la vez, generalmente por jovencitas. Les aviso, eviten hacer esto, porque podrían ser arrestados por exhibicionistas.

En Europa prácticamente siempre hay un mini-bar, con todas las bebidas alcohólicas básicas: ginebra, ron, whisky, coñac, cerveza, etc. en miniatura, por supuesto, a precios sólo un poco más altos que un litro de estas mismas bebidas en un supermercado.

Por otro lado, el aire acondicionado no estará encendido y, si usted está en Alemania, a medianoche descubrirá que detrás de las cortinas las ventanas están abiertas, aunque haya 40 cm de nieve en la calle. Habitualmente descubrirá esto cuando sus pies comiencen a escarcharse, ya que no habrá conseguido cubrírselos con ese mantel de plumas (edredón) que tanto les gusta.

Una de las cosas que realmente me vuelven loco es la diferencia en la catalogación por estrellas de los hoteles, especialmente entre España y Portugal por un lado y Francia e Inglaterra por otro. La Unión Europea debería desarrollar una uniformidad, porque los hoteles de 3 estrellas en España y Portugal suelen ser bonitos y confortables, con excelentes restaurantes y servicios. Sin embargo, los hoteles de 3 estrellas de París o Londres son lugares que deberían estar cerrados por su antigüedad o falta de seguridad hace mucho tiempo. El problema es que sus precios son similares a los de los hoteles de 4 estrellas de Tokio.

En una ocasión en Londres, en uno de estos lugares, después de registrarme un recepcionista paquistaní, el botones, de Bangla Desh, miró en mi llave el número de mi habitación, miró mi maleta, y sonrió. Mientras subíamos en el ascensor seguía sonriendo. Llegamos a la puerta de mi habitación, la abrió y dijo: “Ahora, la gran decisión: o usted o su maleta”. Tenía razón, sólo uno de nosotros podía entrar en la habitación, donde la cama no dejaba espacio para nada más. No estuvo mal dormir con la maleta a mi lado en la cama. Pero, por favor, ¡tengan en cuenta que el precio era de 89 libras por noche!

Al menos en Inglaterra se toman el asunto con sentido del humor, ¡pero en Francia …! No voy a hablar mucho de Francia. Todos los que han estado allí ya saben muy bien que las habitaciones son pequeñas y caras.

Para mí uno de los mayores ultrajes son esos mini-hoteles que hay en las autovías a las afueras de las ciudades francesas. Son muy modernos y funcionales. Caros como si se trataran del Ritz, te dan una habitación que parece una celda con un baño minúsculo que ha sido moldeado en plástico en una sola pieza. En el último que estuve, dediqué cerca de 20 minutos a contemplar cuidadosamente para averiguar por qué había una bandeja de ducha sin ducha ni ninguna clase de grifo. Sólo había un pequeño gancho. Cuando fui a lavarme las manos en el lavabo, me di cuenta de que el grifo tenía forma de grifo de ducha. Una pequeña investigación me permitió descubrir que el grifo se sacaba y se extendía unos tres metros hasta el gancho de la pared. No puedo imaginar cómo alguien habrá tenido que romperse la cabeza para inventar algo así, y la cantidad de ahorro de agua que habrá supuesto.

Pero, en cualquier caso, no quiero dar la impresión de que mis jefes sólo me envían a hoteles baratos. Está el caso de los hoteles de Asia y Oriente Medio, que representan un concepto totalmente diferente, pero hablaré de ellos en mi próximo artículo.

Eso si sobrevivo al pleito de la Organización Mundial de Hoteles.


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